El sábado pasado llegó tu tío Torillo de Japón, hicieron una carne asada como bienvenida para él, y bien merecida por el tipo de gente que todo sabemos que es. Le encargué una katana que no me trajo, y al parecer también me voy a quedar con las ganas de probar cacahuates 100% japonenes con su cubierta doradita, pero de tí no se olvidó.
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